Vampiros en el cine (1990-1992)

VAMPIROS EN EL CINE (1990-1992)

En el día de hoy llegamos a los 90, una década importante (y renovadora en el género vampírico).

Primero, hablaros de la argentina Vivir, mata (1990), de Bebe Kamin. Esta película está divida claramente en dos partes. En la primera se nos cuenta la historia de un joven argentino, Blas, que a finales del S. XIX debe viajar a Europa Oriental para abrir unas oficinas que permitan la emigración de argentinos. Llega a Valaquia, donde conoce a Mircalla, una bella joven, que lo convierte en un vampiro. Cuando regresa a Argentina, Blas empieza a matar mujeres. Todas las víctimas tienen mordiscos en el cuello. El vampiro para detenerse, pide ser enterrado vivo.

La segunda transcurre cien años después. Blas sale de su ataud, y se mete en el mundo decadente de la noche, con bebidas y drogas. De hecho, Blas esnifa cocaína con los colmillos.

Un vampiro perido en el futuro.

Nuestra segunda parada importante es Drácula, de Bram Stoker, dirigida por Francis Ford Coppola en 1992. Solo a esta película se le podría dedicar una entrada entera. Lo primero que hay que decir es que se vende como la adapción más fiel a la novela, cuando realmente no es así. Sí que es cierto que aparecen todos los personajes de la misma, pero todo esto ya aparecía en muchísimas de las pelis que comenté en capítulos anteriores.

La principal novedad, aparte de su puesta en escena, bastante buena, por cierto, es que la película se estructure (más o menos) en base a cartas que mantienen los protagonistas entre ellos, incluído el diario fonogrñafico del Dr. Seward., que es la forma en que está construída la novela.

Estéticamente es una película muy buena. Desde la primera batalla entre las tropas de Vlad Dracul contra los turcos, a modo de sombras chinescas sobre un fondo rojo-sangre, hasta el cuidado y original vestuarios de la japonesa Eiko Ishioka (que ganó el Oscar por su trabajo). Todo esto supone una renovación visual al género. Del vestuario es especialmente llamativo el del vampiro como conde transilvano, con dos enormes moños, una cola larguísma, chocando con la imagen que se tiene de él con frac. Todo esto ayudado con unos efectos especiales que crean una sombra danzarina que se mueve independiente a su amo.


A todo este mundo ayuda una escenografía bastante particular, como ese castillo que parece un gigante sentado, y la estupenda banda sonora de Wojciech Kilar, un estupendo compositor polaco. Aparte de tener grandes temas, como el de Mina y Drácula, incluye música a modo de la tradicional música rumana, como la que se oye en la persecución final.

Las interpretaciones son bastante buenas, especialmente Gary Oldman  como Drácula y Winona Ryder como Mina. En mi opinión, Anthony Hopkins hace un Van Helsing un tanto sobreactuado. Y Keanu Reeves… Es Keanu Reeves. Entre las vampiresas aparece una joven Monica Bellucci, luciendo palmito.

Gary Oldman perfecto en su papel de conde.

Anthony Hopkins como un nuevo Van Helsing.




Monica Bellucci, rodeada de las otras vampiresas.

El guión opta por los aspectos más románticos del personaje, separándose claramente de la idea de la novela. Aparece (ya desde el comienzo de la película) la idea de que Drácula es una víctima -primer planteamiento original-, pues cuando su amada muere, él aparece como víctima de Dios y por eso elige inmortalidad.

Para no aburriros más, solo hablar de otra película de 1992, Darkness, de Leif Jonker. El vampiro de esta película viste chupa de cuero; es un rubio de largos cabellos y ojos azules, que se dedica a morder todo lo que se encuentra a su paso. Y más que morder, a desgarrar el cuello de sus víctimas, pues es una pelícual gore en toda regla, con cuellos desollados, heridas sangrando abundantemente, miembros amputados,… A este ser se enfrente un hombre con agua bendita y luz solar, pues es el único superviviente de la masacre de su familia.



La película opta por el estilo documental, haciéndola tremendamente realista. Cuenta con numerosos homenajes al género, como que se le iluminen los ojos al vampiro líder, como le ocurría al Drácula de Bela Lugosi.

Ya que me estoy extendiendo demasiado, dejaremos el resto de los 90 para otro día.
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2 respuestas a Vampiros en el cine (1990-1992)

  1. Marcos dijo:

    Vivir, Mata no tuve oportunidad de verla. En cuanto al Drácula de Coppola… no sé, a mi no me acaba de convencer. Me deja bastante frío cada vez que la veo.De Darkness te puedo comentar que es muy gore, pero que tiene unos actores pésimos y un guión bastatante malo. Además muchas veces no se sabe bien lo que está ocurriendo, porque es bastante oscura. Es lo que yo llamaría una película de amigos, hecha con cuatro duros y mucha sangre.

  2. Joaquín dijo:

    Ojo, el Drácula de Coppola tampoco me gusta tanto, solo que valoro las virtudes que tiene, sobre todo en cuanto a renovar ciertas cosas del género, aunque no la considero una obra maestra. Las otras no he tenido el "placer" de verlas.

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