Los tres mosqueteros: II. Gentes de toga y gentes de espada

LOS TRES MOSQUETEROS: 
 
II. GENTES DE TOGA Y GENTES DE ESPADA 
 
 
Una vez explicada la historia y los personajes vamos a conocer quién es el artífice de todo esto, o mejor dicho, los artífices. Sí, porque Dumas no estaba solo cuando escribía estas novelas folletinescas, tenía un colaborador o "negro", Auguste Maquet, que era el realizaba la investigación y esbozaba la historia. Pero no adelantemos acontecimientos.
 
Alexandre Dumas y Davy de la Pailleterie nació el 24 de julio de 1802 en Villers-Cotterêts y era hijo de Tomás Alejandro Dumas, general de la República. Fue autor de 257 tomos de novelas, memorias y otros relatos, como también de 25 volúmenes de piezas teatrales y llegó a dirigir ocho periódicos. Era mulato por herencia paterna (su abuelo, un noble francés, había tenido a su padre con una esclava negra) y esa sangre negra le dio ciertos rasgos exóticos: estatura elevada, cuello poderoso, cabello rizado, labios carnosos, largas piernas y fuerza física.
 
 
 
 
 
Alexandre Dumas
 
 
 
De carácter vividor, tornadizo, avasallador, embustero, imcumplidor y popular, tuvo veintisiete amantes conocidas, dos hijos legítimos y cuatro ilegítimos. Ganó fortuna y la dilapidó en juergas, viajes, vinos caros y ramos de flores. A medida que ganaba dinero con su producción literaria, se arruinaba por la liberalidad con sus amantes y parásitos que asediaban su castillo-residencia de Montecristo.
 
Se vio forzado a huir de París, pero no por causas políticas como su amigo Victor Hugo, sino por los acreedores. Entre sus amigos se encontraban Victor Hugo, Lamartine, Michelet, Gérard de Nerval, Nodier, George Sand, Berlioz, Théophile Gautier, Alfred de Vigny,… Entre sus enemigos estaban: Balzac, Badere,… Estos criticaban lo que hacía con sus "novelas históricas", como Los tres mosqueteros. A estas críticas sobre la Historia Dumas decía: "la violo, es cierto. Pero le hago bellas criaturas".
 
Fue uno de los primeros en darse cuenta del enorme desarrollo de la prensa escrita y del folletín y en aprovecharse de sus jugosos beneficios. Empezó a adaptar sus textos a la forma del folletín y esto es escribir en forma de capítulos periódicos que suspendían la acción en un momento crucial con un atractivo "continuará". Fue de los primeros en explotar el género de la novela histórica. Combinando estos dos, publicó en Le Siècle entre marzo y julio de 1844 Los tres mosqueteros. Un éxito rotundo. Creó una especie de oficina de escritores, formada por redactores anónimos que escribían los borradores de sus obras. Luego Dumas los revisaba y componía la historia final. Al más importante de ellos, Auguste Maquet se le atribuye el primer borrador de Los tres mosqueteros, aunque la acción y la estructura narrativa final son de Dumas.
 
Dumas murió el 5 de febrero de 1870, enfermo y arruinado en casa de su hijo.
 
Auguste-Jules Maquet (1813-1886) fue el mayor colaborador de Dumas en la creación de novelas folletinescas. Al acabar el colegio formó parte del "Pequeño cenáculo", una pequeña comunidad de jóvenes estudiantes de Bellas Artes, pintores, arquitectos, escultores y escritores, entre los que se encontraban Gérard de Nerval y Théophile Gautier. Vivían juntos en una casa grande, pero fueron expulsados por las quejas de los vecinos. Vestían ropas de aspecto medieval y se dejaban el pelo largo. Maquet se hacía llamar Augustus Mac Keat, porque sonaba más romántico.
 
Conoce a Dumas en París y empieza su colaboración, que durará diez años, produciendo lo mejor de su obra conjunta. Ninguna de las obras que escribieron por separado o con otros alcanzó la calidad de la veintena que ellos escribieron. Entre ellas: El conde de Montecristo y las continuaciones de Los tres mosqueteros.
 
 
 
 
Auguste Maquet
 
 
 
Los problemas empezaron cuando Dumas empezó a ser universalmente famoso (Dumas ya era un famoso escritor de teatro cuando Maquet lo conoció) y con que solo firmase una obra, ésta se vendía seguro. Maquet sacrificó su gloria personal a cambio de poder trabajar con el autor del momento.
 
Así aparece en la historia un tal Mirecourt, un hombre al que Dumas había rechazado como colaborador. Éste publicó en 1845 un panfleto en el que decía que Dumas explotaba el genio ajeno, firmaba las obras y se quedaba con las ganancias. Dumas se defendió argumentando que no era delito que dos hombres se asociasen para escribir obras y publicó la lista de sus colaboraciones con Maquet. El problema fue que Maquet escribió a Dumas una carta en la que él decía que se consideraba bien pagado por todo lo que habían escrito juntos (no existía un contrato) y que que declaraba "renunciar a partir de hoy a todos los derechos de propiedad y reimpresión de las obras que hemos escrito juntos". Craso error. Las grandes ganancias que les proporcinó el teatro se tornaron en grandes pérdidas a partir de 1848. Y Dumas le debía a Maquet una suma de cien mil francos. Dumas huyó a Bruselas. Así acabó su colaboración.
 
Maquet intentó recuperar el dinero que Dumas le debía, incluso lo llevó a los tribunales, donde pidió que al menos le reconociesen la coautoría de las obras que Dumas había firmado y que en realidad eran de los dos. Los jueces se lo denegaron y las relaciones entre ellos se rompieron. Diez años después, Dumas accedió a repartir con él los beneficios de las obras que habían firmado juntos, no de las que él había cofirmado.
 
Mientras Dumas muere en la ruina, él fallece en el castillo de Saint-Mesme, rico. Ninguna de sus obras personales, escritas sin Dumas, le sobrevive. Hasta el día de su muerte estuvo luchando porque se reconociesen sus derechos y su coautoría. Sus descendientes siguieron con la lucha, hasta que en 1922 consiguieron que la justicia le otorgase parte de los derechos, pero no la coautoría. Así hasta hoy todas estas obras fruto de la colaboración entre los dos, solo llevan la firma de Dumas.
 
 
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8 respuestas a Los tres mosqueteros: II. Gentes de toga y gentes de espada

  1. Ada dijo:

    Pues no sé, yo creo que Dumas tiene pinta de caerme bien. Al menos la frase "La violo, es cierto. Pero le hago bellas criaturas" me gusta xd. Además, no veo muy lógico que el tal Maquet renunciara a sus derechos sobre la obra si realmente había hecho una aportación importante. De todas formas, ellos sabrán lo que de verdad se traían entre manos.
     
    Pero Joaco! Acabas de tirar por la borda mi mito del "Uno para todos y todos para uno!"! Creo que para no sufrir un trauma irreversible haré como que no he leído nada y seguiré pensando que los mosqueteros eran algo parecido a Jeremy Irons, John Malkovich y Gérard Depardieu en "El hombre de la máscara de hierro".
     
    Besiños!

  2. Viriato dijo:

          Dumas padre es un miserable con cualidades admirables, pero un miserable despreciable al fin y al cabo, y Maquet es un pobre inocente que no supo medir su estúpida confianza hacia su socio.      En cuanto al libro de Los tres mosqueteros, me gustaría confirmar varias cosas: 1) cuesta empezar (de hecho, yo aún no he conseguido arrancar de verdad y lo voy leyendo con sufrimiento); 2) tanto los mosqueteros como D\’Artagnan son tal y como los describes: un borracho depresivo (Athos), un borde hipócrita (Aramis) y un idiota sin modales (Porthos), sin contar al joven gascón, que es un trepa, un aprovechado y un prepotente sin motivo de los de cuidado. Los personajes dan, literalmente, asco: ni siquiera sirven como anti-héroes. Aún no he conseguido leer nada del cardenal ni de Milady, pero sí de Treville, de Rochefort (que sale sólo para figurar) y la señora Bonaciaux (creo que se escribe así), una niñata simplona. No veo el ensalzamiento de la amistad o de otros grandes valores por ninguna parte, y me sorprende que una novela así tenga tanta fama y se haya convertido en un referente de la aventura y ellos, los mosqueteros, símbolos de nada bueno.      Cualquier cosa que se haya hecho a partir de este libro (Los tres mosqueteros de Disney, El hombre de la máscara de hierro, Los mosqueperros…) tiene que ser, necesariamente, mucho mejor que esta bazofia. No me puedo creer que la misma persona haya escrito El conde de Montecristo, y aunque yo haya sido consciente y exageradamente duro en esta descripción, el libro es del todo decepcionante lo cojas por donde lo cojas.      Ada, quédate con Irons, Depardieu y Malkovich: ellos sí que son lo que yo buscaba.

  3. Javier dijo:

    EsclaBa está mal. Se escribe con uve. Tch, tch, tch …

  4. Joaquín dijo:

    Lo primero, corrigiré lo de esclava, Susti, y gracias por la puntualización, aunque me gustan más los comentarios sobre el fondo y no sobre la forma. Dicho esto, empiezo.
     
    En todo el libro el "uno para todos y todos para uno" solo aparece una vez, Ada. Y sí, los mosqueteros  no son un modelo de nada. De hecho los capítulos más aburridos son los que aparecen ellos solos (porque se retroalimentan entre ellos). La película de La máscara de hierro a mí me parece muy buena y siempre fueron ellos los iconos que tuve de los mosqueteros, junto a los mosqueteros (no sé por qué, pero mientras leía me aparecía la música de los mosqueperros en mi cabeza) y a Juega and company.
     
    Por lo poco que cuentas, Viri, me imagino por donde vas. Y sí, es un coñazo esa parte. Seguro que D´Artagnan está tonteando/aprovechándose de Constance (o señora Bonacieux, como tú prefieras) mientras tiene todo el lío con su marido, que es un simple. La señora Bonacieux es un personaje horrible, trata de ser ingenua, pero es tonta. Tontísima. Me encantaría contarte cosas del final, para que vieras lo grande que es Milady (no te puedes hacer ni idea) y de lo que hace con esa idiota. La novela empieza a ganar cuando D´Artagnan empieza a visitar a Milady a su casa para intentar liarse con ella. Como podéis ver D´Artagnan es bastante rastrero, tiene sobre unos veinte años, e intenta liarse con chicas mayores (Milady tiene entre veintidós y veinticinco años y la señora Bonacieux entre veinticinco y veintiocho -con ella Dumas es un cachondo porque cuando es señora Bonacieux es de veintiocho años, y cuando es la dulce Constance, es de veinticinco, para que le quede más a mano a D´Artagnan-).
     
    El problema es que le sobra metraje por un tubo. Quizá tengo más idealizado El conde de Montecristo, pero no noté tanto el exceso de todo. Y aquí sí que sobran cosas. No te desesperes, sigue porque, además, me gustaría cambiar impresiones con otra persona sobre la novela.
     
    Por otra parte, queridos y asiduos lectores, he de deciros que aún quedan dos capítulos más de esta serie que estoy escribiendo sobre los mosqueteros. Los tendréis pronto, si mis deberes académicos con la Ginecología y mi estancia en la planta de Enfermedades Infecciosas del Juan Canalejo me lo permiten.

  5. Alfredo dijo:

      Qué grandes artículos! Muy amenos, que no es logro pequeño. Hombre, voy a romper una lanza por la novela. La leí en mi adolescencia y me enganchó, aunque es cierto que la novela funciona mejor cuando interactúan los villanos; es cierto que el mejor personaje es Milady y es cierto que los mosqueteros y el joven gascón distan mucho de ser modelos morales… aunque esto último no tiene por qué ser necesariamente malo, no? Porque una novela con buenos buenísimos frente a malos malísimos donde brilla y triunfa la camaradería sería insoportable… La novela va ganando hacia el final, pero mejor hacer la vista gorda con los detalles, porque la coherencia no es el fuerte de los autores. Problemas del directo, o de las entregas.
     
       Y cosa aparte es que a mí Dumas no es que eme encandile, precisamente. Detesto la novela de foletín, porque como novela que es por entregas consiste en que debe alargarse cuanto más mejor por el filón. Para mí un caso claro de estro es la insufrible "El Conde de Montecristo" que tanto adorais, donde más allá de If es todo una maraña de situaciones de escasa conexión aparente junto a unas largas descripciones hasta el aburrimiento. pero eso ya es otra historia. 

  6. Viriato dijo:

     
          Todas las críticas que le haces a El conde de Montecristo son más o menos fundadas (no estoy del todo de acuerdo con algunas), pero el caso es que me gustó mucho más (per MUCHO más) que lo que he leído de Los tres mosqueteros. Vaya bodrio. El problema, Alfredo, no es que no sean modelos morales (que a mí eso me da igual), sino que sean ensalzados (¡por el propio autor!) como modelos morales cuando sus actos dejan a las claras que son mezquinos e idiotas. Y no es una autoparodia, créeme. En cuanto a la obra completa de Dumas, aún no tengo una opinión formada.
     
          Por cierto, estoy totalmente de acuerdo en una cosa con Joaco: para mí los Mosqueteros serán ya para siempre (además de los de El hombre de la máscara de hierro, los de la peli de Disney y los de la serie de animación de Los mosqueperros) Galo, Juega, Cholo y Mauro, de la versión de Wayne Cerdenko sobre el clásico. Es sorprendente como siendo esta versión un tanto imperfecta (en guión y en interpretaciones) es ya mucho mejor que el original.
     

  7. Joaquín dijo:

    Muchas gracias, Alfredo, por tus alabanzas. Pero corrijo una cosa, Los tres msoqueteros gana cuando NO están los tres mosqueteros, ni cuando interectúan con los villanos. Gana cuando están solo los villanos con otros personajes (como Felton, por ejemplo).
     
    Y Viri, cuando hayas (si lo consigues) acabado el libro, hablaremos. Y no te fíes de lo que un individuo como Dumas, califica como modelos morales.
     
    P.D.: Sería injusto olvidarnos de los Mosqueperros. Ellos sí que formaron la imagen que millones de niños (y no tan niños) tenemos de los mosqueteros.

  8. Carlos dijo:

    Bueno, yo SI he leido la obra completa de los tres mosqueteros: Los Tres Mosqueteros, Veinte Años Después y el Vizconde de Bragelonne… es cierto que los Tres Mosqueteros es la más dinamica y no comprendo cómo puede parecer dificil de entrar. Quizá hay que estar predispuesto a leer una novela clásica como esta. En cuanto a los personajes estoy de acuerdo que Milady es lo mejor que tiene la novela, especialmente en los capitulos en que esta en cautiverio y de como le come la cabeza a Felton, que se supone incorruptible. Esa mujer es el demonio!. La moralidad de los 4 amigos es discutible, pero debe analizarse en cuanto a los valores morales de la época en la que está ambientada. Athos es un borracho, pero en Veinte Años Después deja la bebida y se convierte en lo que ya perfila en la primera novela, en el caballero perfecto… en fin. Os recomiendo la lectura de las otras novelas, que no son tan dinamicas como la primera, obviamente los personajes estan envejecidos y es más en la última mueren, lo cual siempre deja un mal sabor de boca, especialmente cuando recorres toda la vida de los 4 amigos… en fin, ahi les dejo esa inquietud…

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