Vida y muerte

VIDA Y MUERTE
 
Ella era directora en un instituto. Él era el chapuzas del instituto. Una suerte de obrero que hacía mil apaños cuando los chicos rompían un baño, se cargaban una ventana o cuando había que cambiar una bombilla. Ahora él se estaba muriendo en la cama de un hospital por un cáncer que ya le había invadido casi todo el cuerpo. Ella iba a visitarlo. Se imaginó que sería un ambiente sórdido, pues la Unidad de Cuidados Paliativos le sonaba más a que la gente salía con los pies por delante. Pero se encontró con un personal atento y profesional. Nada en el ambiente hacía pensar que la muerte campaba a sus anchas por allí. Eso la animó. No le apetecía hacer esa visita. ¿O sí le apetecía? Pero no en esas condiciones. No sabiendo que sería la última o de las últimas veces que lo vería. Él se lo merecía. Había hecho mucho por el instituto. Es lo menos que ella podía hacer.
 
-Buenas tardes, Vicente.
-¡María José! ¿Cómo usted por aquí?
 
También saludó a su mujer. Era todo lo contrario a como se la había imaginado. Era una señora muy digna, que estaba acompañando a su marido en sus peores momentos, pero no se veían en su cara signos ni gestos de cansancio. Cuando llegó, ella estaba haciendo un crucigrama. Además estaba arreglada, como si en cualquier momento fueran a salir a la calle.
 
-Habrán roto muchos cristales los chavales, ¿no?
-Algunos, Vicente. ¡No, no se levante! Deje estar.
-No se preocupe, que en un par de semanas ya estoy recuperado, y vuelvo al instituto.
 
Ella se sentó a sus pies y le cogió la mano. Su mujer le dijo:
 
-Porque ahora lo ve usted así, porque él de joven era muy guapo.
 
Y le enseñó una foto de ellos dos de novios en Muros.
 
-Él era de los más guapos de Muros.
-Y tú eras la más guapa.
 
 
 
—————————————————————————————————————————————————————
 
 
Su perro Roque tenía las patas traseras paralizas. Cuando el veterinario se lo explicó no le entendió bien, pero lo que sí supo es que no iba a poder andar. A partir de eso momento, el pobre perro se arrastraba, siempre con las patas delanteras tirando de las traseras. "Esto no es vida para nadie". Y lo peor es que no era su único perro. Cuando sacaba a los demás a pasear, Roque quería ir también. Pero no podía. No le daban las piernas.
 
"Tengo que hacer algo". Vio el viejo carro de la compra de su mujer. Y se le ocurrió una idea que podía funcionar. Cogiendo los ruedines del carrito, y acomplándolos a una especie de hamaca que había hecho, Roque podía apoyar las patas traseras. Y con las patas delanteras tiraría de las ruedas. Esto permitiría a Roque andar. Y lo que es más importante, poder salir de casa. Ahora podía volver a jugar con los otros perros, aunque ya no corriese tan rápido como antes.
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6 respuestas a Vida y muerte

  1. Alfredo dijo:

    Me ha encantado esta entrada. La primera historia parece muy real, es inventada? La gente cree que un enfermo incurable lleva consigo dolor y miseria trasudando por todos sus poros y que paliativos es una feria de tragedias, en donde cada habitación es un barracón del sufrimiento. Me gusta tu visión porque es más ajustada a la realidad y tampoco cae en el sentimentalismo. Más preciosa y con cierta magia es la segunda historia. Gracias por escribirlas!

  2. Ada dijo:

    ¡Cuántas tragedias! Yo no tengo muy claro si es que no me planteo estos temas o que pretendo evitarlos. Puede que sea porque suelen llevar a sentimentalismos, masoquismos de clima de velatorio y otras cosas que odio. Supongo que los médicos estáis más predispuestos… aunque sea a la fuerza.
    Es curioso cómo las cosas más trágicas pueden llegar a ser tan humorísticas. Esto me recuerda a cuando la profesora de lengua nos explicó la diferencia entre la comicidad y el humor. Me había parecido algo interesante.
     
    P.D. Estoy con Puy en que deberías llevar a cabo por todos los medios lo de tu casualidad astral con Paula Cifuentes 😛
     
    Biquiños!

  3. Viriato dijo:

    No mentiré: es una buena entrada. Como siempre he dicho, no hay espacio tan malo en el que no se pueda encontrar algo que valga la pena. La primera historia es un poco manida, pero me gusta. Lo que no veo es dónde está el humor que dice Ada. En cuanto a la segunda, es más graciosa, aunque tampoco demasiado. Por cierto, ¿es autobiográfica? ¿Inventaste tú el carrito para perros paralíticos? xD. No me hagas mucho caso. Las dos historias son muy bonitas, aunque ni demasiado cómicas, ni muy trágicas. Sentimentaloidales y sencillas. Creo que has logrado lo imposible: la contra-tragi-comedia. Si es que puede existir algo así, claro.Y por lo que respecta a esa autorcilla de novela histórica, está bastaaaante buena y sus libros pintan interesantes. Quizás los lea. Quizás te pida que me digas que tal están. En otras palabras: no te obsesiones. Esa tía está a mil jodidas millas de cualquiera de nosotros.Ahora, en cuanto a nuestro asunto (el Anuario) decirte que todo está en marcha y que sólo queda añadirles las notas editoriales (de inicio y de cierre), el resumen del año (sea como sea, sin la ayuda de los presidentes de comisión) y las tapas. Ahora mismo te mando lo que es el grueso, ¿vale?¡Nos vemos!

  4. Joaquín dijo:

    Me alegrado que a los tres os hayan gustado las historias, aunque sea por diferentes motivos. Además he de deciros que las dos son verdaderas, sólo que la primera la viví en tercera persona y la segunda la leí en un periódico, pero a partir de ese material, trabajé esta entrada.
     
    P.D.: Paula Cifuentes sí que está bastante buena. Y puede que sí que esté a mil quinientas jodidas millas de nosotros.

  5. Ada dijo:

    Pues lo del humor lo decía precisamente por el carrito para perros paralíticos. Bueno, es que no puedo imaginármelo sin reírme xd.
     
    Por cierto, Joaco, una vez de buscarte un amor platónico podías escoger algo mejor, no? Me refiero a algo como Bunbury pero en mujer jajajja :P. Yo descubrí a mi nuevo amor platónico ayer viendo Alfie. También me di cuenta de que Jude Law siempre hace películas bastante buenas.

  6. Joaquín dijo:

    ¿Te hace gracia lo del carrito para el perro? Pues te mando el enlace para que veas la foto: http://www.lavozdegalicia.es/buscavoz/ver_resultado.jsp?TEXTO=5859514&lnk=ROQUE,PERRO
     
    Entre una versión femenina de tu Bunbury y mi supuesto amor platónico, me quedo con el mío. Y la calidad interpretativa de Jude Law es más que dudosa (entre lo más pasable estaría el robot de Inteligencia Artificial -no se me ocurre otra mejor, porque en Closer, El Aviador y Sky Captain hace un papel bastante flojo). Aunque no puedo negar que está de buen ver. Y ya me explicarás eso de "tu nuevo amor platónico", porque suena a que pasas de un amor a otro por rachas, ja, ja.

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