JAZZ!

JAZZ!
 
Acabo de llegar de un concierto impresionante. Y eso que no soy especialmenta aficionado del jazz. Un amigo de Coruña me llamó para decirme que a un amigo suyo le sobraban unas entradas y allí fui yo con mi hermano. Era una de las sesiones de jazz gratuitas que organiza la Fundación Barrié. Yo ya había ido a una el año pasado y me había gustado mucho (en general trae a los más grandes), pero como ya he dicho, no soy muy aficionado a ese estilo de música. Pero allí nos encaminamos.
 
A pesar de ser en el Paalcio de la Ópera, el ambiente y el público eran bien distintos a los conciertos de la sinfónica. Esto no quiere decir que sea ni mejor ni peor, sino simplemente diferente. Tenía algo de familiar, hogareño, para nada algo elitista o minoritario. Cuando todas las luces se apagaron se hizo el silencio y una pocas, muy pocas luces iluminaron el escenario sobre el que estaba un piano, una batería y un bajo. Cuando aparecieron los músicos, Cyrus Chestnut el pianista, Dezron Douglass el contrabajo y Neal Smith el batería, el público rompió en aplausos. La sesión acababa de empezar.
 
 

                     

             

                                                                   

 
Todo el concierto fue un despliegue de virtuosimo impresionante. Pero lo mejor estaba por llegar. Después de media hora de improvisaciones y juegos malabares con los instrumentos, se retiraron, para traer de bambalinas al invitado de honor, el trompetista Jon Faddis.
 
 
 
 
 
 
 
Nada más llegar, este cachondo (porque era un verdadero cachondo mental), nos dio una idea de sus enormes posibilidades técnicas y expresivas con la trompeta, aparte de vacilar continuamente a los otros, sobre todo al pianista, al que cariñosamente llamaba bolita (era realmente gordo y le costaba moverse), como al bajo Babydoll, del que decía: Cyrus (el pianista), married; Neal (el batería), married; me, married. Dezron Babydoll, single. Y todo bromas parecidas, que hicieron que el concierto tuviera muy buen ambiente. Hablaban mucho con el público, siempre en inglés, pero si lo hacían en castellano era para decir: fiesta, pimientos de Padrón, fundasión Barié. Unos cracks.
 
Y lo fueron tanto, que las dos horas que estuvieron tocando ininterrumpidamnte nos pasaron volando. Al final tuviron que tocar varias propinas, porque el público quería más. Y lo mejor fue cuando fueron a tocar a short one y dijeron: one, two, one-two-three-four y tocaron una nota todos a al vez y ahí se acabó la obra. Las risa fueron monumentales.
 
Cuando la sesión finalizó, nos costó un tiempo recuperarnos de lo escuchado (parece una tontería pero fue cierto). Y también da que pensar que muchos de estos conciertos gratuitos son muchísimo mejores que algunos por los que pagas verdaderas millonadas. Muy bien por la Fundación Barrié y por este tipo de iniciativas. Las disfrutamos, incluso los que no somos muy aficionados del jazz.
 
 
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Una respuesta a JAZZ!

  1. Alfredo dijo:

       Me lo habían recomendado y no fui. Buen artículo, has hecho que lo lamente profundamente.

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