Povero Rigoletto!

                                          POVERO RIGOLETTO!
 
             Hacia el final del acto II de la ópera Rigoletto de Verdi (la de la Donna è mobile), ocurre un momento realmente genial. Pero para que lo entendais os pondré rápidamente en situación. Rigoletto es un bufón en la corte de Mantua, que se burla de los defectos de todo el mundo y de sus desgracias. Los nobles, hartos, deciden vengarse de él. Una noche, espían al bufón, y descubren que se ve en su casa con una bella joven, que ellos interpretan como su amante, mientras que en realidad es su hija. Y deciden raptarla para darle una lección. Así llegamos al final del acto II: Rigoletto está deseperado y triste, porque saben que se han llevado a su hija, pero tiene que seguir trabajando, es decir haciendo reir a los nobles. La escena empieza así:
 
 
 
                                                                                                    
 
 
 
Algunos se apiadan de él:
 
MARULLO: Povero Rigoletto! (pobre Rigoletto)
 
Mientras Rigoletto llega cantando para no demostrar su tristeza y su miedo                                                    
 
RIGOLETTO: Larà, larà,…
 
CORO: Ei vien… Silenzio (Ya llega…Silencio)
 
Todos los nobles le saludan hipócritas, para ver cómo reacciona:
 
TODOS: Oh buon giorno, Rigoletto (Oh buenos días, Rigoletto)
 
Él piensa para sí:
 
RIGOLETTO: Han tutti fatto il colpo! (¡Todos han dado el golpe!)
 
CEPRANO: Ch´hai di nuovo, buffon? (¿Qué hay de nuevo, bufón?)
 
RIGOLETTO: Ch´hai de nuovo, buffon? Che dell´usato più noioso voi siete. (¿Qué hay de nuevo, bufón? Que aún sois más aburridos que de costumbre) 
 
Todos se ríen falsamente. Rigoletto sigue canturreando para fingir y dice para sí:
 
RIGOLETTO: Ove l´avran nascosta? (¿Dónde la habrán escondido?)
 
TODOS: Guardate com´è inquieto! (¡Mirad que inquieto está!)
 
Hasta aquí este fragmento de un minuto y medio escaso. Aunque es muy teatral y un poco trasnochado, me vale para hablar de una idea que podíamos llamar the show must go on, y esto es que se debe seguir a pesar de las inclemencias.
 
Yo soy de la idea de no dejarse abatir fácilmente por las adversidades y de verle a todo, incluso a los fallos y errores, aspectos positivos, de donde se pueden sacar cosas en limpio. Por eso me gusta este fragmento, Rigoletto está sufriendo, pero de puertas a fuera está canturreando, mientras los nobles disfrutan cruelmente con el espectáculo. Me gusta esta pequeña paradoja, probablemente porque a mi me pasa también. Todos representamos un personaje hacia los demás, y cuando algo nos impide ser nosotros mismos, es a este personaje al que nos aferramos como a un timón para seguir manteniendo nuestro rumbo. De esta manera podemos seguir sufriendo y canturreando a la vez, para olvidar nuestros problemas.
 
Es esa vieja idea de que el espectáulo debe continuar pase lo que pase. El problema es hasta que punto nos insensibilizamos, y el espectáculo continúa, a pesar de haber dejado atrás viejas ideas, viejos amigos, viejos amores y una parte de nuestra humanidad, sólo para seguir siendo un personaje delante de los demás.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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8 respuestas a Povero Rigoletto!

  1. Joaquín dijo:

    Por si os interesa os dejo el link en youtube para ver esta escena con música. Una de las versiones está hecha en forma de película, mientras que la otra es más clásica:
     

     

     
     

  2. Alfredo dijo:

       No tienes que ser un personaje si no quieres.

  3. Joaquín dijo:

    Me sorprende que digas que no tienes que ser un personaje, Alfredo. Lo que me sorprende es que todos lo somos de forma inconsciente, porque para los demás somos la idea que ellos tienen de nosotros. Y muchas veces nos dedicamos a pervivirla, aunque sea de forma inconsciente. De ahí que nos cueste tanto cambiar, porque cambiar significa dejar atrás todo lo nuestro, tanto lo que para nosotros significa, como lo que para los demás significa. Puede parecer una visión negativa o pesimista, pero no lo es en absoluto. El ser un personaje no significa que seamos un espejo o máscara de nuestro verdadero yo, sino ser simplemente nosotros mismos.Aquí llegamos a la paradoja de hasta qué punto somos nosotros mismos, pues nuestra imagen está cambiando continuamente, en la misma medida que lo hace nuestro entorno. "Todo cambia, nada permanece", decía Heráclito. Cosa muy cierta

  4. Javier dijo:

    Me ha gustado esta entrada Joaco. Me ha recordado un poco al cole, algo así como "Big Brother is watching you", creo que todos tenemos un rol que representar. Y este cambia según con quien estemos, entonces yo deduzco que NO somos nosotros mismos. Pero ahora bien, si actuamos las 24 h. del día, ¿no puede ser que ese papel que creeemos tener no sea si no nuestra más pura esencia? ¿Hasta que punto somos actores y cuando nos empezamos a creer el papel? ¿Lo hacemos para agradar a los demás o para que agradando a los demás luego ellos nos correspondan de igual manera?

  5. Viriato dijo:

         – No estoy de acuerdo con nada de lo que dices.

  6. Joaquín dijo:

    Viri, me parece muy bien y hasta lógico, que no estés de acuerdo en nada de lo que digo en esta entrada, pero que una persona como tú, tan a la última en cuanto a las nuevas tecnologías se refiere, y con tanto que decir siempre, me responda con una mísera línea, no lo aguanto. Eso sí que no. Ahí te has meado fuera, Viri. Argumenta. Manuel Gago, estaría decepcionado si te viese.
     
    Es muy interesante eso que planteas, Susti, de que si estamos representando un rol todo el día, éste sea cab convirtiendo en nuestra propia esencia, o mejor dicho, es nuestra esencia la que acaba por salir a flote. Es difícil decir hasta que punto somos actores, o cuando empezamos a creernos nuestro papel. Probablemente porque está tan intrincado con la forma en que lo moldean os demás, que no somos realmente conscientes de ello.

  7. Ada dijo:

    !!!! Esto parece una especie de teoría de la selección natural aplicada a la supervivencia en el entorno social. ¿Si no cambiamos nos comen los depredadores? ;P
     
     
    P.D. …ahora que lo pienso… es posible que en San Agustín haya depredadores.

  8. Joaquín dijo:

    Creo que sí que hay depredadores en San Agustín (y no miro a nadie, jaja). Pero sí, Ada, no lo había pensado así, pero realmente es una especie de aplicación de la teoría de la selección natural a la vida social.
     
    P.D.: También podéis comentar la ópera Rigoletto.

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